Justicia jurásica.

Me gustaría empezar este post haciendo una pequeña reflexión. Cuando cruzo el portal de entrada de los juzgados me suelo preguntar ¿De verdad estamos en la era digital?, ¿De verdad hoy en día, con los avances tecnológicos que disponemos necesitamos mover tal volumen de documentos físicos  en los juzgados?

El tópico habitual de cualquiera de los juzgados de Alicante y de los muchos que recorro en el ejercicio diario de mi profesión como abogado por la Comunidad Valenciana, es ver sus instalaciones a reventar de montañas de expedientes de colores (en función de la antigüedad de sus autos). Es algo que me impacta en gran medida como abogado que intenta ser tecnológico.

Justicia jurásica.

Justicia jurásica.

Los funcionarios de justicia conviven a su alrededor con montañas de  documentos que rodean sus mesas, los pasillos e incluso en algunas ocasiones en las propias salas de vistas o en estancias poco o nada acondicionadas para albergar en su suelo ingentes cantidades de expedientes repletos de documentos.

Muchas son las noticias al respecto del colapso en los juzgados de prácticamente la totalidad de nuestro territorio nacional.

Para agilizar la eficacia de nuestros juzgados y de la justicia irremediablemente debemos pasar por su modernización, por la implantación y uso de las nuevas tecnologías., Resulta absurdo que en nuestros días y con los medios tecnológicos de que disponemos, sigamos fotocopiando en nuestros despachos los documentos que acompañamos a nuestras demandas y haciendo traslado de los mismos a través de su sellado físico por una oficina física como es el decanato.

Es cierto que a nivel de modernización no todo son pegas, quejas o sugerencias, debemos reconocer que también se han emprendido mejoras, entre ellas debemos destacar:

La implantación del portal “Sede Electrónica Ministerio de Justicia” que en uso de los medios tecnológicos nos ha permitido entre otros agilizar en registros trámites antes laboriosos.

O Lexnet, plataforma de intercambio seguro de información entre los órganos judiciales y los operadores jurídicos, que inició su andadura en el año 2004,  (cuyo argumentario en el portal institucional de justicia ¿Qué es Lexnet?, reseña entre sus virtudes el ahorro de papel y la inmediatez de las comunicaciones).

O las posibilidades abiertas a través de la Autoridad de Certificación de la Abogacia “ACA” con el intento de habituar o más bien “modernizar” a los abogados, tratando de implantar el uso de la firma electrónica incorporada en los carnés colegiales.

Sin embargo, la realidad a día de hoy es que seguimos sin darle el uso y la extensión para cuya finalidad fueron creados, nos empecinamos en retrasar de forma innecesaria la “NECESARIA MODERNIZACIÓN JUDICIAL” para que trámites y comunicaciones entre profesionales y justicia sea adecuada a los tiempos actuales.

En mi modesta opinión, creo que debería obligarse sin más demora el uso de las herramientas existentes en nuestra profesión, con ello, podríamos llegar a implantar el expediente electrónico y eliminar definitivamente el engorroso papel de nuestra justicia.

Sin darnos cuenta a día de hoy, perdemos una cantidad brutal de tiempo en el ejercicio de nuestra profesión, debido a que la justicia tradicional más propia de la era “Jurásica” nos obliga a recopilar datos en formato papel, que en la mayoría de las ocasiones nos han hecho llegar a través del uso diario de los avances tecnológicos.

En mi caso particular, solo empleo el papel físico cuando tengo que comunicarme con el juzgado, me veo obligado a imprimir escritos y firmar documentos, porque en el resto de ocasiones toda mi actividad es íntegramente desarrollada haciendo uso de nuevas tecnologías.

Sin ninguna duda la justicia es uno de los aspectos de nuestra sociedad que menos ha modernizado su funcionamiento y que con más lentitud recoge los avances tecnológicos.

Pero si detenemos nuestro ritmo frenético de señalamientos, plazos y vencimientos nos damos cuenta que todos los que conforman el sector judicial están adaptados y perfectamente preparados para dar ese necesario salto.

Entonces, ¿Por qué tardamos tanto en modernizar la justicia?.

Todos los que formamos parte del colectivo de justicia deberíamos abogar porque esto fuera justo al revés, que nuestra profesión, nuestro sector de actividad y el ejercicio de la profesión jurídica fuera uno de los sectores que más inmediatez proporcionará a los ciudadanos.

Los problemas de los ciudadanos se han vuelto instantáneos y demandan servicios adaptados a la inmediatez de la vida digital.

Curiosamente a nivel empresarial, reuniones desde diferentes partes del mundo son realizadas por video conferencia, sin necesidad de desplazamientos, se evitan cuantiosos costes de traslado y se facilita el estar presente en diferentes partes del mundo a lo largo del día, algo que hasta el surgimiento de los avances tecnológicos e internet resultaba impensable.

A nivel formativo el propio Consejo General de la Abogacía Española permite el acceso a aulas virtuales y la conexión directa por streaming a jornadas y conferencias que de otra forma supondrían desplazamientos, perdida de tiempo útil de trabajo y gastos no recuperables.

Sin embargo en nuestro día a día en los juzgados seguimos el “método jurásico”,  perdiendo horas y horas haciendo pasillo en la antesala de las salas de vistas para realizar juicios en los que de existir una inversión adecuada en medios tecnológicos se podrían realizar desde los propios despachos de abogados en conexión directa con las salas de juicio virtuales.

Con esto no quiero decir que no se hayan acometido mejoras en nuestro sector de actividad, lo que ocurre es que son insuficientes o escasas. Es  habitual de nuestro ejercicio, encontramos en sala en el desarrollo de una vista y, al realizar p.ej. declaraciones por video conferencia, éstas en la mayoría de las ocasiones no conectan, o no se ven o no se escuchan o al intentar iniciar el grabado de las vistas o audiencias estas se retrasan porque no se activa o no consta autorizada la grabación, raro es el día que cualquiera de los pocos adelantos tecnológicos instaurados en “sede judicial” no da un error o fallo.

Por ello, entiendo que tenemos una justicia desfasada que no camina al mismo ritmo que el resto de la sociedad.

A mí me resulta extremadamente chocante que al sentarme en un bar o restaurante la gran mayoría de ellos ya se encuentran totalmente digitalizados y haciendo pleno uso de las nuevas tecnologías, los camareros te toman los pedidos a través de dispositivo móvil (tablet, ipad, iPod o similar); las comandas con los pedidos viajan directamente de la mesa a la cocina, y a través de los programas de software desarrollados al efecto, los empresarios del sector hostelería están actualizando sus servicios a una sociedad que día a día es más tecnológica y móvil.

El uso de las nuevas tecnologías consigue en la mayoría de las ocasiones un servicio mucho más eficiente, mucho más rápido e infinitamente mucho más ordenado y útil.

¿Por qué en la justicia seguimos moviendo “tochos” voluminosos de papel? ¿Por qué los juzgados no disponen de internet para poder consultar en sala nuestros archivos o expedientes?.

Es cotidiano encontrar servicio de wifi gratuito en cafeterías, restaurantes, establecimientos de comida rápida o en los propios hoteles, aeropuertos, autobuses….etc.

Pero en los juzgados seguimos dependiendo de nuestras tarifas de internet móvil y de la buena cobertura de la zona para evitar cargar con códigos de papel, en la mayoría de las ocasiones totalmente desfasados.

En la actualidad estamos acostumbrados a que actos cotidianos de nuestro día a día sean realizados a través del uso de internet, las nuevas tecnologías y los dispositivos móviles, hacienda, seguridad social, citas médicas,etc

Buscamos viajes, vuelos, hoteles a través de internet, reservamos entradas de espectáculos por internet, reservamos mesa en nuestros restaurantes favoritos a través del móvil, pedimos cita para la itv por internet, compramos todo tipo de productos (ropa, complementos, zapatos..)

Sin embargo, la justicia sigue siendo “jurásica”, ajena a los avances tecnológicos, empeñada en seguir realizando sus actuaciones ajena a los medios tecnológicos, siendo la última en modernizarse. Cuando realmente la justicia debería ser vanguardista, puntera en la implantación de avances tecnológicos, en la experimentación de trámites virtuales que agilizasen sus procesos con los ciudadanos.

Una justicia tecnológica, ágil y eficaz posibilitaría una sociedad mucho más diligente y con menos actos fuera de las reglas de actuación. ¿No lo crees así? Una justicia rápida y eficaz haría que muchos de los asuntos que vemos hoy en los juzgados fueran meditados antes de ser realizados. ¿Tú que opinas?

 

Por Javier González Gonzalez

Abogado-Director Jurídico de Defensa Digital

Miembro de Enatic

www.defensadigital.es

@GonzGonz_Javier

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